Recordando la importancia de los concentrados de alta pureza de EPA y DHA para nuestra salud IT

El ácido eicosapentaenoico (o icosapentil), popularmente conocido bajo las siglas de EPA, es un tipo de grasa marina omega-3 que, junto con el ácido docosahexaenoico (DHA), son dos ácidos grasos muy importantes para el bienestar de nuestra salud. Es por este motivo que, desde hace varios años, el mercado de los complementos alimenticios (o suplementos nutricionales), está inundado de productos de omega-3 marinos.

En este contexto nos encontramos con que la mayoría de los suplementos comerciales de omega-3 lo forman perlas de la gelatina blanda con cantidades variables de aceite de pescado en su interior (ej. 500 mg, 700mg, 1000 mg etc.). Típicamente, una pequeña parte de dicho aceite de pescado es una mezcla de DHA y EPA, siendo el resto de la perla grasas de pescado sin valor añadido para nuestra salud (ej. grasas saturadas, colesterol etc.). Por tanto, el ‘peaje’ que hay que pagar para beneficiarse del omega-3 (DHA+EPA) contenido en un número muy importante de suplementos de venta habitual, es ingerir cantidades variables de ‘grasas vacías’ y en ocasiones, no muy saludables (ej. grasas saturadas o colesterol).

Conscientes de la poca pureza de muchos productos de omega-3 marinos, en 2008, NUA lanzó al mercado un concepto de omega-3 muy trasgresor, al ser los primeros en el mundo en ‘limpiar’ el aceite de pescado casi en su totalidad, de esas ‘grasas no-omega-3’ que típicamente llegaban a ocupar hasta un 70% del espacio de la perla de aceite de pescado, y que relegaban el contenido real de omega-3 a apenas un 30% del aceite contenido en la perla. Como resultado, conseguimos obtener un aceite donde prácticamente sólo había DHA y EPA. Llegados a este punto, dimos un paso más y decidimos separar al DHA del EPA y alojarlos en perlas distintas. Fue así como nació NuaDHA (solo a base de DHA) y NuaEPA (solo a base de EPA), dos suplementos de alta pureza de DHA y EPA capaces de alcanzar concentraciones de omega-3 por perla superiores al 90% del contenido de la misma.

Es preciso añadir que, contrariamente a lo que muchos piensan, cuando decidimos consumir un suplemento de omega-3 marino, no es ‘obligatorio’ consumir ambos a la vez (EPA y DHA), ni tan siquiera en una proporción determinada (ej. 2 partes de EPA por 1 de DHA), tal y como algunos apuntan algunas fuentes de información. Lo que es importante tener claro es para qué sirve cada ácido graso y luego decidir si uno ha de tomar uno, otro o ambos en función de las bondades de salud que esté persiguiendo.

La pureza y concentración de NuaDHA y NuaEPA es certificada regularmente por la organización internacional de calidad en omega-3 más exigente del mundo bajo el sello de calidad “IFOS 5 estrellas”.

Gracias al uso de concentrados de alta pureza y concentración en omega-3 como el NuaDHA y NuaEPA, es posible conseguir efectos fisiológicos favorables en nuestro organismo y con ello, apreciar mejoras objetivas en alteraciones de salud que con frecuencia afectan nuestro día a día.

El DHA se ha convertido en un ácido graso ‘popular’ a raíz de su inclusión en numerosos alimentos funcionales (ej. leche, batidos o yogures enriquecidos en DHA etc.). A grandes rasgos, el DHA cuenta con reconocidas bondades a nivel cerebral (ej. desarrollo cerebral, concentración, soporte en alteraciones neurodegenerativas etc.), visual (ej. para la retina y superficie ocular) y cardiovascular.

Sin embargo, hay un gran desconocimiento sobre los beneficios del EPA. Pues bien, el EPA está empezando a estar en boca de todos y sin duda va a ser objeto de importantes noticias de salud, siendo dos de sus áreas de aplicación más destacables:

  1. sus excelentes propiedades antiinflamatorias (ej. a nivel articular, de piel, respiratorio o cerebral).
  2. y más recientemente, la abrumadora constatación de sus bondades a nivel cardiovascular, cuyo impacto mediático en círculos científico-médicos está siendo muy significativo, gracias en buena medida, a la publicación de estudios tan importantes como el JELIS y REDUCE-IT (sobre los cuales haremos una reseña en un próximo post) y que han demostrado que la combinación de EPA junto con estatinas en pacientes cardiovasculares, contribuye a reducir la tasa de incidentes cardiovasculares de manera significativa (ej. menores ataques cardiacos fatales, menor muerte cardiovascular, menos ictus etc.).

Para finalizar, cabe apuntar que el tipo de bondades de salud que un omega-3 marino puede llegar a ofrecer, sólo se pueden expresar con ‘concentrados de EPA o DHA de alta pureza’, no siendo posibles con mezclas misceláneas de aceite de pescado (esto es, con cantidades variables de grasas no-omega-3 ej. grasas saturadas, colesterol etc.).